![]() http://jason.blogia.com |
|
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.
Mi madre me recibió en su trabajo, hace unas dos semanas, con una sonrisa de oreja a oreja. Que mi madre estuviera con esa sonrisa en vez de con su cara de madre-trabajadora-hasta los cojones de estar currando en verano, me sorprendió mucho. Que saliera a despedirme a la puerta más todavía. De repente, señaló un coche rojo rollo macarra y me dijo: "Es mi nuevo coche, Carol!!!!!". De esta forma, basurilla (como le llamó una vez Isa), o el más conocido como 'el coche de mi madre', pasó a ser mío. Ha sido como algo que los dos, yo y el cohe, sabíamos que iba a suceder en algún momento. Algo muy natural. La culminación de un flechazo. De un primer contacto ruidoso, cuando en el polígono de Puente casi lo ahogo, hemos pasado a ser los reyes de la autopista, a competir con los mercedes a 140 km/h y a ganar a nuestra especie de NA- AJ. Toda una historia de amor. Cuando un sábado de verano estás a las 00.25, metido en tu blog, esperando a que se cargue el buffering de una serie para verla por internet, algo falla. Me hago mayor, rara y difícil. Decirme que no, porfa. Miro por la ventana y veo Puente la Reina, la torre de la iglesia de la calle Mayor asomando. Pienso Obanos, que a pocos metros de donde me encuentro me espera, cambiado y diferente. No soy más que una acomodada extranjera. Me distancio poco, tan poco que me asusta, de los que vienen a veranear o pasar los fines de semana a mi pueblo. A veces, casi no me atrevo a decir MI. Suena a posesión, que ni me coge ni me deja coger. Se me escapa. Se me escapó hace tiempo. No puedo exculparme pensando que no me he dado cuenta; y lo sufro mientras paseo por sus calles, extañamente sola y silenciosa. He dejado escapar poco a poco, con remordimientos y dudas, las raíces que me ataban a amapolas rojas y pequeñas. A saludos, cuchicheos y noches veraniegas. A poco que hacer y mucho que soñar, comentar, lamentar, desear y ambicionar. Estos días se hacen tristes y amargos. Lo que fui y me hizo feliz con 13 años vuelve nítido y punzante; cuando aún jugaba al escondite ajena a las discotecas y al cine. O me iba de excursión por el río. Desconocía otras diversiones, o no las quería conocer, o me daba igual porque yo ya estaba feliz, en mi Robo. Con gente que, como yo, se perdía por el casco viejo de Pamplona y no distinguía la calle Comedias de la calle San Nicolás. Pero que sabía que si seguías aquel camino y atravesabas las Nekeas llegabas a Artajona. El camino se me ha olvidado e ilusiones diferentes me han reconducido. Ahora no tengo ni fiestas, ni días, ni años, ni recuerdos. Y la terquedad, estupidez, prepotencia, o algo que se me escapa, me distanció de lo que fui un día. Entré en diferentes afrentas, que ahora se me aparecen y desaparecn fugaces, impidiéndome reconocer dónde está el maldito sitio por donde tengo que pasar. Haciéndome dudar de quién soy y haciéndome llorar lo que he sido. |
Los sitios en los que estuve de italia si pinchas en los puntos verás una foto